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Luego de la exitosa culminación de la primera experiencia de la Serie del Caribe efectuada en la ciudad de La Habana en 1949, le tocó a Puerto Rico recibir a sus hermanos de Cuba, Venezuela y Panamá para ejecutar la segunda edición del evento, y debutar la ciudad de San Juan como anfitriona en febrero de 1950. El escenario donde se producirían los choques fue el Estadio Sixto Escobar, nombrado así en homenaje al célebre boxeador puertorriqueño y que desde su inauguración había sido sede de los grandes eventos deportivos de esa isla, catedral entonces del béisbol, el boxeo y el baloncesto, considerado por los aficionados como el Madison Square Garden de Borinquen. Inaugurado en 1932, resultó pequeño para albergar la cantidad de personas que concurrieron para presenciar esa segunda edición del certamen que reúne a cuatro vencedores en busca del título de Campeón de Campeones.

El circuito Boricua estuvo representado por los campeones Criollos de Caguas-Guayama, conducidos por Luis Rodríguez Olmo, que a su vez era el guarda bosque izquierdo del grupo. Añadieron a su plantel como refuerzos al jardinero derecho de Santurce Willard Brown, señalado ese año como el Jugador Más Valioso del torneo, al obtener la triple corona ofensiva, y los lanzadores Tite Arroyo de Ponce y Rubén Gómez de los Senandores de San Juan, quienes se unieron al líder de Promedio de Carreras Limpias, Cecil Kaiser, Dan Bankhead cabecilla en ponches, Wilmer Fields y Roberto Vargas. El equipo de todos los días que pusieron en el terreno incluía una línea central compuesta por el receptor Luis Saint Claire, Gene Markland de intermedista, Stan Breard en las paradas cortas y Tetelo Vargas en el bosque central, completando con el inicialista Victor Pellot Power y Bob Wilson, proveniente de Mayagüez, en la antesala.

Los acontecimientos ocurridos durante el evento culminarían con un segundo elemento de carácter histórico para añadir al debut de Puerto Rico como anfitrión. La Serie se inició un martes, marcado como el día 21 del mes de febrero del señalado año. En el primer choque Magallanes de Venezuela derrotó a los Yankees de Carta Vieja de Panamá tres a dos, mientras en el segundo, Bankhead blanqueaba a los temidos cubanos representados por los Alacranes de Almendares. Al día siguiente se invirtieron los resultados, ganando los perdedores y perdiendo los ganadores para que se formara un cuádruple empate. Cuba derrotó a Venezuela dos a una y Panamá a Puerto Rico cuatro a tres.

En la tercera fecha, completándose la mitad del calendario, en el primer juego los panameños consiguieron una dramática victoria sobre Cuba que fue determinante para que posteriormente ocurriera un final tan sorpresivo. Los representantes de la nación del Istmo llegaron al séptimo episodio adelantes cinco a dos, en ese episodio, su relevista Tony Jacobs perdió el control de la goma otorgando cuatro boletos gratis consecutivos sin sacar el primer out, cosa que aprovecharon los cubanos para anotar cinco veces y tomar la delantera siete por cinco. Sin embargo, en la segunda parte de ese episodio, los panameños empataron, aunque su alegría duró poco, en la primera del octavo los cubanos volvieron a tomar la delantera con una anotación. Perdiendo por una le llegó a Panamá la entrada final enfrentando a Conrado Marrero, que entró en remplazo en ese episodio buscando el salvamento. Dick Burgett y Spook Jacobs lo recibieron con sencillos, el tercer bate Thad Cieslak intentó tocar dos veces, fallando, para entonces disparar un metrallazo que empató el partido, preparando así el escenario para que el inicialista y cuarto bate, Bob Reid, dejara en el terreno a sus potentes adversarios con un hit que remolcó la carrera del triunfo. La victoria panameña sobre Cuba, otra evocación del bíblico duelo de David y Goliat, era una premonición de la sorpresa que a los profetas les aguardaba al final del evento.

A segunda hora ocurrió un duelo entre el veterano Terris McDuffie de Magallanes y el zurdo Boricua Tite Arroyo que llegó al octavo episodio empatado a cero. Abriendo la entrada, Camaleón García conectó jonrón y con el marcador una cero llegó la segunda parte del noveno para Caguas-Guayama. Ahí surgió la figura de Wilmer Fields, quien en rol de emergente, disparó soberbio cuadrangular con un compañero embasado que le dio la victoria a Puerto Rico dos a una.

La primera mitad del calendario cerró sin vislumbrar nada definitivo. Puerto Rico y los asombrosos panameños con marca de 2-1 y los poderosos cubanos junto a Venezuela con 1-2.

El fin de semana estaba programado para definir el campeón. Ese viernes 24 se inicia la segunda ronda del calendario. El equipo Carta Vieja sigue sorprendiendo y a primera hora, explota en el segundo episodio a Alejandro Carrasquel de Magallanes al cruzar dos veces el plato, mientras el lanzador Pete Wojie camina la ruta completa para que obtengan su tercer triunfo, esta vez cuatro a dos. A segunda hora, Caguas-Guayama mantiene en alto el entusiasmo de sus fanáticos, derrotando seis a una a Cuba. El valioso Wilmer Fields, esta vez desde la loma central, lanza los nueve episodios y el único daño que recibe es un jonrón de Héctor Rodríguez. Debido a como estaban diseñados los compromisos pendientes, esos resultados eliminaron tanto a Cuba como a Venezuela de toda posibilidad de triunfo.

El sábado, en el primer encuentro del día, los cubanos sepultan a Venezuela con victoria nueve a cinco. En el segundo, se definía el liderato, entre Puerto Rico y Panamá. Tony Jacobs, el relevista que había fracasado por su descontrol en el tercer choque frente a Cuba, fue la selección del dirigente Wayne Blackburn, mientras Olmo se inclinó hacia Dan Bankhead, que se había acreditado blanqueada en la fecha inaugural. Con un sencillo productor de Bob Reid, los panameños madrugaron cruzando el plato en el primer episodio, pero en la segunda parte del siguiente capítulo Bankhead se encargó de empatar el marcador con imparable. No obstante, eso fue todo el daño que pudieron infringirle a Jacobs, que se concentró manteniendo el dominio, mientras la artillería istmeña explotaba al lanzador rival en el cuarto cuando anotaron dos veces. El juego terminó cinco a una, trabajando Jacobs en los nueve episodios ponchando a nueve, otorgó cinco pasaportes y aceptó seis incogibles.

El panorama que se mostraba en el amanecer del domingo era dramático, sobre todo por el destrozo que se había causado a los vaticinios. Panamá en la primera posición con marca de 4-1 debía enfrentar a unos descartados cubanos con marca de 2-3. A segunda hora, Puerto Rico con 3-2 chocaba con los asimismo eliminados venezolanos (1-4). Para que las esperanzas de coronarse de los anfitriones no desaparecieran, debía de darse la combinación que Cuba derrotara a Panamá y ellos salieran airosos frente a Venezuela. Y eso fue lo que ocurrió. Los bates del Carta Vieja fueron amarrados por Bob Hooper, que nada más aceptó cuatro hits sin ceder bases por bolas, para blanquearlos ocho a cero, y de esa manera las esperanzas de los boricuas se fortalecieron, aunque debían obtener el triunfo sobre Magallanes. Estos enviaron al montículo a McDuffie, mientras Olmo colocaba a Tite Arroyo, los dos mismos lanzadores que en el tercer choque habían escenificado un emocionante duelo. Los cañones de Puerto Rico rugieron temprano anotando dos en el tercero, y una en el cuarto, llegando al séptimo con ventaja de tres a cero. En ese episodio Arroyo comenzó a fallar, un hit de Gilberto Valdivia remolcó dos que provocó fuese sustituido por Roberto Vargas, quien logró sofocar el incendio. No obstante, en el noveno, Olmo debió apelar a Rubén Gómez para sellar la victoria, debido a que los venezolanos articularon una rebelión que amenazaba las aspiraciones de victoria. Consiguieron el triunfo tres a dos, montándose de esa forma el escenario para que se efectuara el primer juego extra para definir un campeón, en la aún muy joven historia de la Serie del Caribe.

El hecho que Panamá llegara a esa posición constituía una mayúscula sorpresa. La dimensión de esta se agrandaría con los resultados de ese partido extra. El dirigente panameño tenía para ese día al lanzador John Fitzgerald, con cuatro días de descanso, había trabajado seis entradas en el tercer partido que le ganaron a Cuba nueve a ocho, mientras Olmo se decidía nueva vez por Bankhead, que dos días antes había sido explotado por el mismo equipo que enfrentaba, y haría su tercera salida en el evento. Esa decisión reflejaba que su cuerpo monticular estaba diezmado. La fanaticada, obviamente en su mayoría puertorriqueña, que abarrotó el estadio ese lunes, vibró con entusiasmo cuando Bob Wilson y Willard Brown dispararon incogibles que colocaron en la delantera al Caguas-Guayama, dos a cero. Sin embargo, los panameños atacaron a Bankhead y el relevista Rubén Gómez, que lanzaba por tercer día consecutivo, con seis anotaciones en el cuarto episodio tomando una ventaja que no perdieron, finalizando con victoria nueve a tres, apoyados principalmente en un hermético trabajo monticular del veterano relevista Chester Brewer y un batazo de triple mérito con las bases llenas del jardinero central Dick Burgett.

De esa manera y destruyendo todos los vaticinios, el trofeo de Campeón de Campeones ese año fue a Panamá, dirigidos por Wayne Blackburn, que al mismo tiempo jugaba esporádicamente en los jardines y el cuadro interior.

EQUIPO YANKEES DE CARTA VIEJA DE PANAMÁ. CAMPEONES DE 1950.

JUGADORES DE TODOS LOS DÍAS

Nombre

Pos

Ave.

Slg.

JJ

VB

CA

H

TB

H2

H3

HR

CE

Roy Easterwood

c

  .250

.375

4

8

5

2

3

1

0

0

0

Stan Andrews

c

.083

.083

4

12

1

1

1

0

0

0

1

Bob Reid

1b

.167

.167

7

30

3

5

5

0

0

0

2

Spook Jacobs

2b

.120

.160

7

25

3

3

4

1

0

0

2

Joe Tuminelli

3b

.240

.480

7

25

2

6

12

0

0

2*

7

Al Leap

ss

.391

.391

7

23

5

9

9

0

0

0

2

Dale Lynch

lf

.231

.250

7

28

3

6

7

1

0

0

1

Dick Burgett

cf

.407

.518

7

27

4

11*

14

1

1

0

8*

Thad Cieslak

rf

.304

.435

7

23

2

7

10

1

1

0

3

LANZADORES:

 

G

P

PCL

JJ

JI

JC

BL.

JS

IL

C

CL

HP

BB

SO

Pat Scantlebury*

0

1

1.69

2

1

1

0

0

10.67

4

2

13

1

9

Chester Brewer

2*

0

2.57

2

0

0

0

0

7.00

2

2

4

3

1

John Fitzgerald

0

0

6.75

2

2

0

0

0

8.00

7

6

8

10

4

Tony Jacobs

1

0

2.25

3

1

1

0

0

12.00

3

3

8

10

9

Jean Pierre Roy

1

1

4.40

2

2

1

0

0

14.33

10

7

12

6

6

Pete Woije

1

0

2.00

1

1

1

0

0

9.00

2

2

7

9

7

Publicado en Reportajes
Jueves, 05 Febrero 2015 14:53

Dos grandes equipos formados en Puerto Rico

Han sido muchas las grandes maquinarias estructuradas por los diferentes circuitos que conforman la Confederación de Béisbol del Caribe para participar en las Series del Caribe. Dos de ellas han sobresalido manteniéndose vigentes en el recuerdo por la calidad de los atletas que las compusieron.

En 1955 los Cangrejeros de Santurce colocaron en el terreno un equipo que los condujo a conquistar la corona de campeón de campeones con cinco victorias frente a una sola derrota que ha trascendido a través del tiempo con el sobrenombre de “El Escuadrón del Pánico”.

Dirigidos por el norteamericano Herman Franks, su mentor fue el inmortal Pedrín Zorrilla, máximo ejecutivo del equipo y uno de los grandes prohombres del béisbol profesional en Puerto Rico.

El equipo de los Cangrejeros de Santurce de 1955 estuvo compuesto de la siguiente manera:

Nombre

Pos

Ave.

Slg.

JJ

VB

CA

H

TB

H2

H3

HR

CE

Harry Chiti

c

0.333

0.467

4

15

---

5

7

2

0

0

---

Valmy Thomas

c

0.286

0.286

2

7

0

2

2

0

0

0

0

George Crowe*

1b

0.200

0.350

6

20

3

4

8

2

1

0

3

Ronnie Samford

2b

0.087

0.174

6

23

1

2

4

0

1

0

2

Buster Clarkson

3b

0.375

0.375

5

16

2

6

6

0

0

0

1

Don Zimmer

ss

0.385

0.769

6

26

6

10

20

1

0

3*

4

Bob Thurman

lf

0.318

0.318

6

22

1

7

7

0

0

0

3

Willie Mays

cf

0.440

0.840*

6

25

6

11*

21*

0

2

2

8*

Roberto Clemente

rf

0.269

0.577

6

26

7

7

15

1

2

1

3

LANZADORES:

 

G

P

PCL

JJ

JI

JC

BL.

JS

IL

C

CL

HP

BB

SO

Rubén Gómez

1

0

4.05

2

2

1

0

0

13.1

7

6

7

5

9

Sam Jones

1

0

0.82

1

1

1

0

0

11.0

2

1

3

6

9

Bill Greason

2*

0

2.00

2

2

2*

0

0

 18.0*

4

4

9

6

4

Garabato Sackie

1

1

5.40

2

1

0

0

0

10.0

7

6

11

3

3

El otro lo constituyeron los Senadores de San Juan en 1995. Ganadores del cetro en el circuito, formaron un grupo lleno de estelares que se han mantenido en el recuerdo de la afición a través de los años con el nombre de: “El Dream Team”, básicamente porque colocaron un estelar en cada una de las posiciones. Ese año, con el certamen efectuado en Puerto Rico, ganaron invictos el trono logrando uno de los resultados más notables de la historia, tanto en el aspecto colectivo como el individual.

Dirigidos por Luis “Torito” Meléndez, el equipo era el siguiente:

Nombre

Pos

Ave.

Slg.

JJ

VB

CA

H

TB

H2

H3

HR

CE

BR

Carlos Delgado*

c

0.300

0.550

6

20

6

6

11

2

0

1

4

0

Carmelo Martínez

1b

0.235

0.412

6

17

5

4

7

0

0

1

5

0

Roberto Alomar#

2b

0.560*

0.840

6

25

9*

14*

21*

1

0

2

10*

2*

Carlos Baerga#

3b

0.250

0.250

6

28*

3

7

7

0

0

0

4

0

Rey Sánchez

ss

0.333

0.476

6

21

6

7

10

1

1

0

3

0

Rubén Sierra*

lf

0.278

0.409

6

22

5

6

9

0

0

1

3

0

Bernie Williams#

cf

0.417

0.875*

6

24

8

10

21*

2

0

3*

4

0

Juan -Igor- González

rf

0.375

0.667

6

24

3

9

16

1

0

2

6

0

Edgar Martínez

bd

0.370

0.407

6

27

2

10

11

1

0

0

9

0

LANZADORES:

 

G

P

PCL

JJ

JI

JC

BL.

JS

IL

C

CL

HP

BB

SO

José Alberro

1

0

0.00

4*

0

0

0

0

6.33

1

0

3

2

4

Ricky Bones

1

0

6.23

2

2

0

0

0

8.67

6

6

9

4

6

Roberto Hernández

0

0

2.70

3

0

0

0

1

3.33

1

1

1

3

7

José Meléndez

1

0

3.00

2

1

0

0

0

9.00

3

3

9

2

4

Rafael Montalvo

1

0

2.70

2

0

0

0

0

3.33

1

1

3

0

1

Doug Brocali

1

0

0.00*

1

1

0

0

0

7.00

0

0

3

1

7

Eric Gunderson

1

0

1.13

1

1

0

0

0

8.00

1

1

7

2

4

Publicado en Reportajes
Martes, 04 Febrero 2014 01:35

Historia de la Serie del Caribe

Branch Rickey y Jackie Robinson en 1946 en Montreal, Canada.

A través de la historia de la humanidad ha ocurrido con alta frecuencia que una serie de acontecimientos se hilvanan entre sí para provocar el surgimiento de uno que se establece como institución. Algo así sucedió para que surgiera la Confederación de Béisbol del Caribe y con ella el evento que se conoce como Serie del Caribe.

En la segunda mitad de los años cuarenta el mundo vivía el final de la segunda guerra mundial y con la derrota de los regímenes totalitarios se produce una apertura generalizada a la que el béisbol profesional como deporte y manifestación social no se sustrajo. En México Jorge Pasquel, importante hombre de negocios ligado íntimamente al béisbol como fundador y dueño de los Azules de Veracruz desde 1940, decidió usar sus recursos y su influencia para elevar la calidad de la liga de México a un nivel que le permitiera competir con los circuitos mayores de Estados Unidos. Su desafío a estos surgió cuando en 1946 le ofreció contratos de montos de salario más elevados que los que se pagaban entonces a una serie de jugadores estelares de grandes ligas que ante la tentadora oferta abandonaron sus equipos para jugar en México. En esa época regía en las ligas mayores la cláusula de reserva, ordenamiento que le daba derechos de exclusividad sobre los contratos de los jugadores a los equipos que originalmente los firmaban el cual era respetado por estos. Esa norma regía entre las 16 franquicias que componían las ligas mayores, pero no abarcaba los límites fuera de los Estados Unidos.

Este acontecimiento, que conmocionó profundamente el béisbol profesional, ocurría el mismo año que en Venezuela y Panamá se iniciaba el béisbol profesional dentro del marco de un circuito organizado con esos fines, mientras en Cuba existían ya las condiciones para sustentar unos torneos invernales que gracias a la calidad de los jugadores que participaban, donde los prejuicios raciales no limitaban la participación de los mejores atletas, tenían muy poco que envidiar a las ligas mayores norteamericanas. En esa nación se organizaban torneos profesionales desde finales del siglo XIX y la actividad había crecido a la par con la sólida economía que se había desarrollado en ella. Algo similar ocurría en Puerto Rico, la liga en esa otra isla del Caribe se había iniciado oficialmente en 1938 como semiprofesional, pero para 1946 ya había desarrollado un espectáculo de evidente calidad gracias a las condiciones que allí imperaban en el orden económico y político por la influencia que ejercía Estados Unidos en el territorio desde que tomó posesión de este al final del siglo XIX luego de triunfar sobre España en el conflicto que se conoce como Guerra Hispanoamericana.

Aunque la liga que funcionaba en México donde Pasquel mantenía su dominio estaba muy alejada a las que operaban en el Caribe, el plan de elevar la calidad del béisbol mexicano importando recursos humanos del extranjero, que más que plan fue una aventura con ribetes de temeridad, se reflejó en estas, cuando la liga mexicana inició rápidamente un proceso de deterioro, básicamente por la falta de parques adecuados para recibir los volúmenes de fanáticos necesarios para hacer rentable la operación, en una época en que la televisión como medio de comunicación masiva estaba en pañales. Esto influyó hondamente en los resultados que posteriormente se produjeron en el Caribe. Ya en 1948 Pasquel y los que lo imitaron en México tuvieron necesariamente que reajustar los salarios que pagaban, decisión que provocó el intento de retorno de los jugadores que habían abandonado las ligas mayores a sus equipos originales. No obstante esos jugadores, algunos como el caso del puertorriqueño Luis Rodríguez Olmo oriundo del Caribe, estaban suspendidos por las Grandes Ligas debido a su deserción con la exigencia de que que esa suspensión abarcara los circuitos invernales. Esto incitó un conflicto que afectó las hasta entonces extraoficiales pero cordiales relaciones que existían entre ellos. A la situación se agregó el ingrediente que ya en 1946 los Dodgers de Brooklyn, por iniciativa de Branch Rickey, habían iniciado el proceso de integrar a jugadores de raza diferente a la blanca en las ligas mayores cuando contrataron al afroamericano Jackie Robinson y lo asignaron a su equipo sucursal en Montreal. Para las ligas del Caribe y México significaba que todos esos atletas no blancos que utilizaban en sus torneos, los cuales eran fundamentales para darle el nivel de excelencia que tenía el espectáculo que presentaban, iban a ser controlados también por las organizaciones de Estados Unidos que contaban con los vastos recursos económicos que por razones de mercado carecían los hispanos.

Existiendo la posibilidad que la liga de Cuba aceptara en su seno a los inelegibles, pero al mismo tiempo la eventualidad de que las futuras estrellas, incluyendo las que surgieran de sus países, recibieran restricciones para que jugaran con ellos, el día 10 de julio de 1947 se firmó un convenio entre el circuito cubano y la Asociación Nacional de Ligas Menores (National Association of Professional Baseball Leagues) que presidía George Trautman y representaba el béisbol profesional norteamericano. Ante esa realidad y asumiendo la visión más allá del horizonte que presentó la liga cubana, líder del béisbol del área, inmediatamente siguieron su ejemplo los demás circuitos y de esa manera se crearon las bases para que se estructurara la Confederación del Caribe, matriz que dio vida a la Serie del Caribe. Rafael Inclán, presidente de la liga cubana, fue seleccionado para asimismo presidir la naciente institución y Emilio E. Huyke, notable escritor puertorriqueño como Secretario Ejecutivo. Se debe indicar que fue básica la influencia y la capacidad de Trautman para que se llegara a esa conclusión el cual buscaba que la cantera que representaban esos circuitos caribeños como generadora de atletas valiosos se organizaran sobre bases firmes donde se respetaran las reglas que permitieran una convivencia sana en pos de un desarrollo sostenible.

La idea de la celebración de la Serie del Caribe, fue presentada en enero de 1948 en Miami al seno de la Confederación por los venezolanos Óscar Prieto y Pablo Morales, publicistas ligados al béisbol profesional de esa nación y en esos momentos involucrados íntimamente con el equipo Cervecería Caracas, franquicia que luego adquirirían convirtiéndola en Leones de Caracas. En agosto de ese año, en otra reunión efectuada en La Habana se aprobó definitivamente el evento, su formato y el marco que lo debería regir. La idea del certamen anidó en la mente de Prieto y Morales, luego de ser testigos del éxito de la Serie Interamericana de 1946 efectuada en Caracas con la participación de conjuntos de Estados Unidos, Cuba, la propia Venezuela y México.

La institución del organismo y el evento provocó un impacto que abarcó más allá de la organización de estos, pues hasta ese momento una de las situaciones que mayormente impedía un mejor desarrollo del béisbol en el área era la feroz competencia que existía entre los circuitos por el servicio de los mejores jugadores. Las reglas, si se acordaban, no se respetaban y los acuerdos eran desconocidos sin pudor. Con la creación de la Confederación como organismo regulador y el respeto que reflejaba Trautman desde su posición, ayudaron a armonizar los intereses en pos del bien común. De una crisis surgió una solución.

PARA CONOCER MAS SOBRE LAS HISTORIA DE LA SERIE DEL CARIBE, DESCARGA AQUI LA HISTORIA DE LA CONFEDERACON POR EL SR. TONY PIÑA CAMPORA. Copyright © 2014

Publicado en Reportajes
Domingo, 02 Febrero 2014 18:59

Primeros Dominicanos en Series del Caribe


1) Luís St. Claire -Güigüí Lucas- (1950, 1951, 1952, 1954 y 1955)
2) Juan Esteban Vargas -Tetelo- (1950)
3) Diómedes -Guayubín- Olivo (1952)
4) José St. Claire -Pepe Lucas- (1953)
5) Manuel -Liquito- Traboux (1953)
6) Federico -Chichí- Olivo (1954 y 1956)
7) George -Garabato- Sackie (1955)
8) Alfredo -Chico- Conton (1956)

Es del conocimiento de todos que la pelota otoño-invernal en la República Dominicana nació en octubre de 1955 y que hubo una primera etapa de Series del Caribe, la cual tuvo 12 ediciones entre 1949 y 1960, interviniendo los equipos campeones de las ligas de Cuba, Puerto Rico, Venezuela y Panamá. Pero es muy poco conocido que con equipos de Puerto Rico y Venezuela actuaron ocho jugadores dominicanos en el período 1950-1956. En las cuatro series del período 1957-1960 no hemos detectado la participación de jugador dominicano alguno, a menos que alguien conozca algo diferente.

Este trabajo lo hemos realizado con la ayuda y colaboración del distinguido investigador e historiador de béisbol Tony Grullón.

Reconociendo las limitaciones en la recopilación de datos, al revisar los libros “Series del Caribe” (primera edición), del General de Brigada venezolano José Antero Núñez (sólo publicó los boxscores de los juegos de Venezuela), y “Seis Paises… Una Historia” (1949-2003), editado por la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe, pude obtener datos interesantes sobre esas participaciones, los cuales comparto con ustedes, deseando que puedan ser ampliados por quienes posean otras informaciones:

1950, II Serie del Caribe, efectuada en Puerto Rico

LUÍS ST. CLAIR (en reseñas dominicanas aparece como “St. Claire”), mejor conocido como “Güigüí Lucas”, y TETELO VARGAS fueron los dos primeros dominicanos en actuar en Series del Caribe, ambos con el equipo de Caguas, representante de Puerto Rico en esta serie.

“Güigüí” vio acción en los 7 juegos (Panamá y Puerto Rico necesitaron un juego extra para definir el campeón, ganado por los panameños, con el equipo Carta Vieja), como receptor titular de su equipo, bateando de sexto y octavo. Sólo no inició uno de ellos (en la quinta fecha). En el juego que entró como sustituto (sexta fecha), el receptor iniciador fue el puertorriqueño Guillermo Vento, el mismo que fue miembro del equipo de las Águilas Cibaeñas campeón de la temporada veraniega dominicana de 1952, llevándose el liderato de dobles (14) y total de indiscutibles (66).

Tetelo fue el jardinero central titular, actuando como tercer y segundo bate.

El debut de Güigüí en Series del Caribe se produjo el 21 de febrero de 1950, en juego que Puerto Rico (Caguas) derrotó 1-0 a Cuba, en triunfo de juego completo del norteamericano Dan Bankhead, haciendo batería con el dominicano. Bankhead, astro de la Liga Negra y primer lanzador negro en actuar en Grandes Ligas (con Dodgers de Brooklyn en 1947, cuatro meses y 11 días después de Jackie Robinson), superó ese 21 de febrero a Conrado Marrero, uno de los más grandes lanzadores cubanos de todos los tiempos, quien actuó en Grandes Ligas con los Senadores de Washington entre 1950 y 1954 (desde los 39 años de edad hasta los 43), y quien en abril del 2012 celebró 101 años de vida.

En el sexto juego (tercera fecha de la serie), dos días después, la noche del 23 de febrero, los lanzadores Terry McDuffie (casualmente también miembro de los campeones aguiluchos de 1952, encabezando el torneo con 14 victorias y 13 juegos completos) por el equipo venezolano Magallanes y Luís -Tite- Arroyo (actuó en 8 temporadas de Grandes Ligas con Cardenales, Piratas, Cincinnati y Yankees entre 1955 y 1963, alcanzando record de 15-5 en 65 relevos, 29 salvados y 2.19 de efectividad en 119 entradas con los Yankees en 1961) por Caguas protagonizaron espectacular duelo que culminó con emotiva victoria boricua (2-1), cuando en la novena entrada, con dos outs y ganando los venezolanos 1-0 (por jonrón en el octavo de Luís -Camaleón- García), el emergente Wilmer Fields, en conteo de dos strikes y una bola, descargó descomunal cuadrangular con uno en base, para dejar en el terreno al Magallanes.

McDuffie y Arroyo tiraron juego completo, y Güigüí fue el receptor de Arroyo durante todo el juego. Fields era lanzador y al día siguiente (24 de febrero) derrotó a Cuba 5-1, tirando juego completo de cinco hits, recibiéndole el dominicano durante todo el enfrentamiento. La joya defensiva del juego estuvo a cargo de “Carrasquelito” (el torpedero Alfonso -Chico- Carrasquel), ante batazo de Luís St. Clair con Tetelo corriendo en la intermedia.

Como se puede notar, tres lanzadores de Puerto Rico tiraron juegos completos en sus primeros cuatro compromisos y St. Claire fue el receptor durante las 36 entradas, logrando su equipo record de 3-1, dos de ellos contra los famosos Alacranes de Almendares (Cuba), conjunto que ganó de manera invicta la Serie del Caribe del año anterior.

1951, III Serie del Caribe, efectuada en Venezuela

Esta serie fue inaugurada el 22 de febrero, un día después de lo previsto, motivado a múltiples dificultades de traslado de los equipos visitantes. Los dos juegos de la última fecha (27 de febrero) se efectuaron sólo a siete episodios.

GÜIGÜÍ LUCAS vio acción como titular (durante todas las entradas, por lo que fue el único receptor de su equipo en participar) y octavo en el orden al bate en los seis juegos de Puerto Rico (Santurce), equipo campeón de esta serie, con record de 5-1.

Por segunda serie consecutiva, los abridores de Puerto Rico consiguieron tres juegos completos, dos de José (Pantalones) Santiago y uno de Rubén Gómez (de 7 innings), por lo que St. Claire ya había acumulado seis juegos completos recibidos a abridores de Puerto Rico en dos años.

1952, IV Serie del Caribe, efectuada en Panamá

GÜÍGÜÍ intervino como receptor en cinco de los seis juegos (0-5 y un empate) de Puerto Rico, esta vez representado por los Senadores de San Juan, como séptimo y octavo bate. Al recibir en los primeros cuatro enfrentamientos, el dominicano logró la hazaña de ser receptor de Puerto Rico (Caguas, Santurce y San Juan) en 17 juegos al hilo en tres series consecutivas, interviniendo durante todo el juego en 16 de ellos, período 1950-1952.

(Nota: en la segunda etapa, Alberto Castillo actuó en 16 juegos consecutivos -todos como iniciador- como receptor de Águilas y Licey, en las Series del Caribe del 2000, 2001 y 2002).

Los lanzadores abridores de Puerto Rico tuvieron es esta serie dos juegos completos más, ambos recibidos por St. Claire (acumulando 8 en tres años).

Con el mismo equipo boricua (San Juan), el zurdo dominicano DIÓMEDES -Guayubín- OLIVO relevó en dos juegos, los días 24 y 26 de febrero (quinta y sexta fechas de la serie -aparentemente no hubo juegos el día 25-), incluso agotando turno por lo menos en uno de ellos. El día 26 su receptor fue St. Clair.

1953, V Serie del Caribe, efectuada en Cuba

JOSÉ ST. CLAIR (Pepe Lucas, hermano de Güigüí) fue el inicialista y séptimo bate de Puerto Rico (Santurce), equipo que ganó la serie invicto (6-0).

MANUEL -Liquito- TRABOUX fue receptor de Puerto Rico en la última fecha, durante las nueve entradas, recibiéndole a los lanzadores Roberto Vargas y Rubén Gómez. Su equipo derrotó a Cuba (Habana) 7-3.

1954, VI Serie del Caribe, efectuada en Puerto Rico

El derecho FEDERICO -Chichí- OLIVO (hermano de Diómedes) actuó en dos juegos, como relevista el 21 de febrero (cuarta fecha) y como abridor el día 23 (sexta y última fecha).

LUÍS ST. CLAIR (Güigüí Lucas) vio acción como receptor de Puerto Rico (Caguas) sólo en la última fecha de la serie, el 23 de febrero. El titular fue Mickey Owen, el mismo que entre 1938 y 1944 había sido receptor estelar de Cardenales de San Luís y Dodgers de Brooklyn en Grandes Ligas.

Habiendo conquistado Caguas la serie en la quinta fecha (22 de febrero, con registro de 4-1, teniendo los otros tres equipos 2-3), al día siguiente, para completar la serie, Olivo inició y St. Clair le recibió, para convertirse en la primera batería dominicana iniciando juego en Serie del Caribe. Chichí perdió el juego.

1955, VII Serie del Caribe, efectuada en Venezuela

LUÍS ST. CLAIR participó en su quinta y última Serie del Caribe, pero esta vez con Venezuela (Magallanes), siendo su receptor titular en los seis juegos. Esta serie la conquistó Puerto Rico (Santurce), ganando en las primeras cinco fechas y perdiendo en la última, teniendo como sus tres primeros bateadores de la alineación a Roberto Clemente, Don Zimmer y Willie Mays.

Al igual que en la serie de 1951, Güigüí fue el único receptor en ver acción por su equipo, esta vez con una hazaña del conjunto venezolano, posiblemente inigualada en otra serie: sólo utilizaron 5 lanzadores en los 6 juegos, con 5 juegos completos de los abridores, dos de Emilio Cueche y uno per cápita de José (Carrao) Bracho, Ramón Monzant y Joe Margonery. El único relevista utilizado fue Bill Kennedy, en la cuarta fecha.

Lo anterior nos indica que St. Claire fue receptor de 13 juegos completos de lanzadores abridores de los equipos que participó en Series del Caribe (todos acumulados en 4 series).

La hazaña de sólo 5 lanzadores, con 5 juegos completos de los abridores y un solo receptor era la segunda vez que ocurría en Series del Caribe, ya que Cuba (Habana) lo había hecho 3 años antes (1952), con los lanzadores Billy Ayers (dos JC), Thomas Fine (dos JC, uno sin hit), Julio Moreno (inició, pero no completó), Rogelio Martínez (relevó) y Jackie Collum (un JC), con el receptor Andrés Fleitas.

Sería interesante conseguir detalles de esas cinco participaciones de Güigüí Lugas (estadísticas, su incidencia en los juegos, etc.), porque es probable que amerite ser considerado un inmortal dominicano en Series del Caribe. Curiosamente, en cada uno de los dos únicos enfrentamientos que han quedado empatados en la historia de las dos etapas de Series del Caribe aparece un dominicano como receptor: Güigüí (20 de febrero de 1952) y Gilberto Reyes (9 de febrero de 1984).

Con el equipo campeón boricua actuó el lanzador dominicano GEORGE -Garabato- SACKIE, quien ganó como relevista el 13 de febrero (cuarta fecha) y perdió como abridor dos días después (15 de febrero, última fecha de la serie y única derrota de Santurce).

1956, VIII Serie del Caribe, efectuada en Panamá

FEDERICO -Chichí- OLIVO participó con Puerto Rico (Caguas), convirtiéndose en el primer lanzador dominicano que inicia dos juegos en una misma Serie del Caribe. El 11 de febrero (segunda fecha) derrotó a Panamá (Chesterfield) con pizarra de 5-3, en labor de juego completo, siendo la primera victoria de un abridor dominicano en Serie del Caribe.

El 14 de febrero (quinta fecha de la serie), con sólo dos días de descanso, cayó derrotado ante el mismo equipo 13-5. Los panameños anotaron 12 carreras en las primeras cuatro entradas, siendo Chichí relevado en la segunda por el conocido Tom LaSorda, el mismo que lanzando para Cuba (Almendares) inició uno de los juegos de la Serie del Caribe de 1959 (por coincidencia, 14 de febrero también) y que posteriormente dirigió a los Leones del Escogido, Tigres del Licey y Dodgers de Los Ángeles. En ese juego que Olivo perdió, LaSorda fue sustituido en el cuarto episodio y los puertorriqueños cometieron seis errores.

El abridor por Puerto Rico en la primera fecha fue Paul Stuffel (perdió), quien debió tener su segunda apertura antes que Olivo, pero el dirigente Ben Geragthy anticipó la segunda apertura del dominicano para que le lanzara de nuevo a Panamá. Stuffel tiró al día siguiente de la derrota de Olivo, última fecha de la serie (15 de febrero), volviendo a caer derrotado.

“Chichí” es el único jugador dominicano en participar en las dos etapas de Series del Caribe (1954, 1956 y 1971).

ALFREDO -Chico- CONTON, también con Puerto Rico, fue otro dominicano que actuó en esta Serie del Caribe. Por lo menos aparece como bateador emergente en el boxscore de un juego contra Venezuela.

Cuba, con el equipo Cienfuegos, ganó la serie con record de 5-1, quedando Caguas empatado con Chesterfield en segundo lugar, con marca de 3-3.

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Domingo, 02 Febrero 2014 18:47

Orígenes de la Serie del Caribe


La Serie del Caribe se produjo fruto de una crisis de mayúsculas proporciones para el béisbol hispano. Ocurrió que en 1946 Jorge Pasquel desafió las ligas mayores intentando elevar el nivel de calidad del circuito de México sustrayéndole jugadores estelares con tentadoras ofertas. Esto sucedía al mismo tiempo que en Venezuela y Panamá se iniciaba el béisbol profesional, mientras en Cuba y Puerto Rico se efectuaban torneos profesionales desde finales del siglo XIX los primeros y desde 1938 los segundos.

El plan de Pasquel, que fue más bien una temeridad, comenzó a derrumbarse por la falta de parques adecuados para recibir los volúmenes de fanáticos necesarios para hacer rentable la operación. Ya en 1948 tuvieron que reajustar los salarios que pagaban, decisión que provocó el intento de retorno a sus equipos de los jugadores que habían abandonado las ligas mayores. No obstante, esos jugadores estaban suspendidos por las autoridades de grandes ligas y estas exigían que esa suspensión abarcara los circuitos invernales. Esto incitó un conflicto que afectó las hasta entonces cordiales relaciones que existían entre ellos.

A la situación se agregó que en ese 1946 los Dodgers habían iniciado el proceso de romper la barrera racial cuando contrataron al afroamericano Jackie Robinson. Para las ligas del Caribe significaba que esos atletas no blancos que utilizaban en sus torneos, los cuales eran fundamentales para darle el excelente nivel que tenían, iban a ser controlados también por las organizaciones de Estados Unidos.

Existiendo la posibilidad que la liga de Cuba aceptara en su seno a los inelegibles, pero al mismo tiempo la eventualidad de que las futuras estrellas, incluyendo las que surgieran de sus países, recibieran restricciones para que jugaran con ellos, el día 10 de julio de 1947 se firmó un convenio entre el circuito cubano y la Asociación Nacional de Ligas Menores que presidía George Trautman, representando asimismo a las ligas mayores. Inmediatamente siguieron su ejemplo los demás circuitos caribeños y de esa manera se crearon las bases para que se estructurara la Confederación del Caribe, matriz que dio vida a la Serie del Caribe. Fue básica la influencia y la capacidad de Trautman para que se llegara a esa conclusión. Buscaba que la cantera que representaban esos circuitos caribeños como generadora de atletas se organizara sobre bases firmes que permitieran un desarrollo sostenible.

La idea de la celebración de la Serie del Caribe fue presentada al seno de la Confederación en enero de 1948 en Miami por los venezolanos Óscar Prieto y Pablo Morales. En agosto de ese año, en otra reunión efectuada en La Habana se aprobó definitivamente el evento, su formato y el marco que lo debería regir. En febrero de 1949 se inauguró en La Habana el primer certamen.

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Junto con la leyenda que resulta su compatriota Conrado Marrero, Asdrúbal Baró Hernández es el otro pelotero cubano residente en la isla que se honra de haber participado en series del caribe.

De hecho estuvo en tres. En 1954 con el equipo de Almendares en Puerto Rico, donde conquistó plata, y después se tituló doble con los Tigres de Marianao: en La Habana en 1957 y en la capital boricua, San Juan, en 1958.

En su modesto apartamento cercano al estadio Latinoamericano hizo gala de envidiable memoria al compartir con los lectores de JIT momentos de su presencia en el torneo al que Cuba regresará desde el próximo primero de febrero con el equipo de Villa Clara, después de medio siglo de ausencia.

«Soy nacido en Mayarí (21 de noviembre de 1928), en la provincia de Holguín, aunque realmente comencé a jugar béisbol organizado con la novena de Caimanera, en Guantánamo, allá por el año 1945, en la Liga Amateur de Oriente.

»Ya en el 47 estaba en la de Pedro Betancourt, con el Club Jalsia, y allí me vieron y pasé al conjunto Matanzas, de la Liga Central de Santa Clara, en la que resulté campeón de bateo con promedió sobre los .400.

»Con los Alacranes del Almendares fui a mi primera Serie del Caribe.

»Jugué con grandes peloteros como "Witty" Quintana, Héctor Rodríguez, Conrado Marrero, Julio Bécquer, Willie Miranda, Ángel Scull y Oscar Sardiñas, por solo citar algunos. Allí quedamos segundos. En esa debutó el venezolano Luis Aparicio, quien después logró varios Guantes de Oro en Grandes Ligas.

Ya en 1957 y 1958 la historia fue distinta. Tomamos revancha de los puertorriqueños y nos coronamos con el equipo de los Tigres de Marianao. Napoleón Reyes nos dirigió esos dos años.

En el 58 ocurrió un hecho curioso: tuvimos que jugar la final en doble jornada, porque le ganábamos a los boricuas en el programado cuando una decisión arbitral validó la carrera que terminó por ser la de la victoria.

»Eso provocó que casi se inundara el estadio de botellas, cojines, periódicos y cuanto encontraron los fanáticos, y hubo que posponer el juego para el día siguiente, cuando vencimos 2-0 en un partido inolvidable.»

Pero a pesar de tan victorioso andar la vida no le fue nada fácil a Baró. Sufrió discriminación por el color de su piel, especialmente en Estados Unidos, a donde emigró en busca de mejoras económicas.

«Fue duro. A eso agrégale el problema del idioma. Realmente no nos querían, nos utilizaban porque éramos buenos jugadores y llevábamos aficionados a los estadios, pero los preferían blancos», comentó quien se desempeñó en las Ligas Menores estadounidense y en la mexicana, entre otras.

«Al triunfo de la Revolución vine a trabajar a Cuba como entrenador y llegué a dirigir equipos. Estuve en Pinar del Río, Isla de la Juventud y Villa Clara. Por ahí todavía quedan alumnos míos que me visitan.»

¿Qué opina de Villa Clara?

«Pienso que con los refuerzos completó fuerza para hacer gran papel. Tengo la certeza de que clasificará para la semifinal y discutirá el campeonato.»

Así nos despedimos del octogenario exjugador, protagonista de una década en que Cuba brilló especialmente en esos certámenes, tal como ilustramos en el siguiente compendio, donde se relacionan los años, sedes y campeones con sus directores y récords.

Año-Sede-Campeón-Director-Récord:

  • 1949-La Habana-Alacranes del Almendares (CUB)-Fermín Guerra-6-0
  • 1950-Puerto Rico-Carta Vieja (RDO)-Wayne Blackburn-5-1
  • 1951-Caracas-Cangrejeros de Santurce (PRI)-George Scales-5-1
  • 1952-Panamá-Leones del Habana (CUB)-Miguel González-5-0
  • 1953-La Habana-Rico-Cangrejeros de Santurce (PRI)-Buster Clarkson-5-0
  • 1954-Puerto Rico-Criollos de Caguas (PRI)-Mickey Owen-4-2
  • 1955-Caracas-Rico-Cangrejeros de Santurce (PRI)-Herman Franks-5-1
  • 1956-Panamá-Elefantes de Cienfuegos (CUB)-Óscar Rodríguez-5-1
  • 1957-La Habana-Tigres de Marianao (CUB)-Napoleón Reyes-5-0
  • 1958-Puerto Rico-Tigres de Marianao (CUB)-Napoleón Reyes-4-2
  • 1959-Caracas-Alacranes del Almendares (CUB)-Sungo Carrera-5-0
  • 1960-Panamá-Elefantes de Cienfuegos (CUB)-Tony Castaño-6-0
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