Jueves, 03 Agosto 2017 20:00

Empieza la temporada de béisbol cubano con la crisis como telón de fondo

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Por Benjamín Morales Meléndez

El Nuevo Dia

LA HABANA, Cuba - La Serie Nacional de Béisbol abre su temporada número 57 en Cuba el sábado, en medio de su peor momento en décadas, matizado por el bajo rendimiento a nivel internacional, sufriendo la presión de un éxodo de jugadores que ha bajado la calidad del pasatiempo nacional cubano y con una afición que se decanta cada vez más por el fútbol profesional.

El torneo arrancará sin cambios estructurales y con no pocos aficionados y especialistas preocupados por la escasez de resultados importantes en la esfera internacional, por el descenso en el nivel del certamen doméstico e incluso por un desalentador futuro que pudiera comprometer el acceso a la cita de Tokio 2020, cuando el béisbol regresará al concierto olímpico.

Se repite la fórmula de 16 conjuntos, uno por cada provincia del país, quienes jugarán una primera fase de 45 juegos. Luego de allí, los mejores seis equipos se reforzarán con jugadores de las novenas eliminadas para otros 45 partidos. Los mejores cuatro entonces podrán reforzarse nuevamente y jugar las semifinales y la final.

Anuncian pocas novedades

Una de ellas es que no será necesario lanzar las cuatro pelotas malas para una base por bolas intencional, una medida acorde con la tendencia internacional que buscar cortar el largo de los partidos.

La extensión de los juegos, sin embargo, no es de los mayores males que enfrenta un béisbol, que se ha sumido en sus horas más bajas.

Las dificultades macroeconómicas del país han provocado problemas en el béisbol, tales como el horario de los partidos, cuya mayoría debe jugarse de día, cuando la mayoría del pueblo trabaja y expuestos al inmenso calor antillano, como una medida de ahorro en el consumo eléctrico dictado por la dirigencia del país.

Esa realidad económica ha provocado, igualmente, la constante salida de jugadores hacia el extranjero, la mayoría de ellos con el sueño de probarse en las Grandes Ligas.

Varias fuentes consultadas por El Nuevo Día señalan que la “sangría” ya roza los tres centenares de peloteros sin que se vea una salida viable a corto plazo para parar este éxodo.

La nueva política de contratación de atletas con ligas profesionales, como la de Japón, ha constituido un avance importante, pero la ausencia de un acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y la Grandes Ligas -algo que impide también la inserción de jugadores cubanos en ligas caribeñas-, sigue siendo un enorme problema y es la causa principal para que muchos de los jugadores abandonen el país, incluso en etapas juveniles.

Ambos organismos han intentado alcanzar un acuerdo, pero las disposiciones del bloqueo o embargo económico a Cuba por parte de Estados Unidos lo han hecho casi imposible.

A este factor se suma la afición, que dada la pérdida de nivel en su Serie Nacional y la complicación de que los juegos se celebran en horas de trabajo, se ha enamorado del fútbol internacional, accesible en vivo por la televisión cubana.

En ese caldo de cultivo se jugará el próximo torneo, en el cual los jugadores jóvenes tendrán que asumir roles de estrellato ante la partida de los jugadores más veteranos hacia ligas extranjeras. Las autoridades del béisbol cubano cifran en 187 los jugadores menores de 23 años que asumirán roles protagónicos en sus respectivos equipos.

Esta “frescura” repercute en la calidad del torneo, todavía más si se tiene en cuenta que para el primer tramo estarán ausentes todos los que cumplen sus compromisos contractuales en ligas foráneas bajo el amparo de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), entre ellos hombres de probadas capacidades como el slugger Alfredo Despaigne o los lanzadores Lázaro Blanco y Liván Moinelo, todos referentes de la actual escuadra nacional.

Ante la falta de estrellas sobre el diamante, gran parte de la atención se ha trasladado hacia los puentes de mando, donde la presencia de legendarias exfiguras como el pinareño Pedro Luis Lazo o el santiaguero Orestes Kindelán pretende aportar una pizca de interés.

Pero sin duda alguna, la mayor atención la acaparará el equipo capitalino Industriales, desde donde el polémico e impredecible Víctor Mesaintentará conquistar su primera corona como estratega, algo que no pudo hacer ni en su natal Villa Clara, ni luego al frente de Matanzas durante las seis últimas temporadas.

Así las cosas, la tarea de cautivar a los seguidores del béisbol cubano aparece como un trayecto cuesta arriba, pues las expectativas se han visto lastrada por las más recientes demostraciones a nivel de selección.

El discretísimo desempeño del equipo que participó en la Liga Independiente Can-Am –sólo ganó en cinco de sus 21 presentaciones- y que luego perdió por tercera vez consecutivo el tradicional tope amistoso frente a la selección universitaria de Estados Unidos, dejó a los aficionados con la sensación de haber tocado fondo.

La autoestima llegó a mínimos cuando otra selección terminó en el último puesto del torneo de Rotterdam, en Holanda, en donde cedió ante la desconocida representación de Curazao y no pudo pasar a la siguiente ronda.

“Desde hace rato estamos tropezando, pero nunca antes habíamos visto una actuación tan desastrosa. Y lo peor es que seguimos en lo mismo, y así nada va a mejorar”, dijo José Andrés Jiménez a El Nuevo Día en el capitalino Parque Central, donde se reúne una de las peñas beisboleras más emblemáticas del país.

Desde su experiencia siguiendo el béisbol doméstico, considera que seguir aferrados a los 16 equipos en nada ayudará a recuperar el terreno perdido. “Antes nadie se iba, había muchísimos jugadores buenos. Pero ahora se van hasta los juveniles y por eso es la baja calidad de los juegos, los estadios vacíos, incluso en juegos de noche. Hay que esperar a los playoffs para ver algo de emoción”, apunta.

A su lado, Alberto, mucho más joven, aporta criterios más radicales. “Nos hemos quedado atrás y parece que los que dirigen no se dan cuenta. Ya no son los mismos tiempos y con los que están aquí no vamos a ganar nada importante”, añade.

La discusión apenas comienza y serán seis largos meses durante los cuales los Alazanes de Granma intentarán defender la inédita corona conquistada hace un año, mientras los Tigres de Ciego de Ávila buscarán la revancha que les regrese al trono y los Leones de Industriales aspirarán a complacer a una afición tan exigente como su timonel, y desencantada con los más recientes desempeños.

Sólo queda que se grite “¡Playball!”.

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