Lunes, 17 Abril 2017 15:03

Desde Japón vieron a Urgellés

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El jardinero Leonardo Urgellés, uno de los grandes prospectos del béisbol cubano, jugará con los Dragones de Chunichi en el circuito profesional nipón.
El jardinero Leonardo Urgellés, uno de los grandes prospectos del béisbol cubano, jugará con los Dragones de Chunichi en el circuito profesional nipón. Foto: Ricardo López Hevia
 

En un juego cualquiera de la 56 Serie Nacional de Béisbol, un joven fornido, enfundado en la casaca de los Piratas de Isla de la Juventud, hizo par de swines que llamaron mi atención. El nombre de Leonardo Urgellés ya me sonaba desde la campaña anterior, pero en realidad nunca antes había visto en vivo el poder del pinero.

Pasaron las jornadas en la primera ronda del campeonato y el patrullero demostró que su fortaleza no se trataba solo de flechazos aislados. Al término de esa etapa, Urgellés tenía 27 anotadas, 38 impulsadas, 17 extrabases, average de 372, promedio de embasado de 472 y OPS de 1 051.

Además, sus seis jonrones fueron con hombres en circulación, les bateó 364 a los zurdos, 375 a los derechos y mostró un gran balance en el plato, pues de sus 131 conexiones el 38.9 % fueron por la parte izquierda, 28.2 % por el centro y 32.8 % por el derecho. Para rematar, culminó como el jardinero con más asistencias (11) de toda la primera ronda.

Sin embargo, los Piratas no clasificaron y en la selección de los refuerzos, los mentores pasaron por encima de esos guarismos y no dirigieron sus miradas al patrullero, a pesar de que encajaba perfectamente en varias novenas.   

«Te voy a ser sincero. Después que pasó el Juego de las Estrellas y supe que no había sido seleccionado por ningún entrenador para la segunda ronda no me tomó por sorpresa, porque los directores casi siempre se van por los de más experiencia y no valoran el esfuerzo de los más jóvenes, que vienen subiendo y su mayor deseo es jugar pelota», me confesó Urgellés, quien quedó entonces varios meses sin posibilidad de jugar.

«Me lo tomé a modo deportivo, seguí entrenando en Isla de la Juventud con la esperanza de que alguien me pidiera para la postemporada. Estaba con Dainier Gálvez y él al final tuvo la fortuna de jugar con Ciego de Ávila en los play off; demostró que algún pinero podía dar la talla como refuerzo ofensivo, pues ya Wilber Pérez había sido seleccionado», añadió el jardinero en un breve intercambio con nuestro diario antes de partir a Japón.

Sí, porque desde la Tierra del Sol Naciente los Dragones de Chunichi, equipo de la Liga Central del circuito profesional nipón, captaron el potencial de Urgellés, quien superó todas las pruebas para ganarse un puesto en el sistema del conjunto radicado en la ciudad de Nagoya.

«Estaba en la Isla, me mantenía entrenando de cara a la serie provincial y me sorprendieron con una llamada desde La Habana para realizar unas pruebas con un equipo japonés. Tenía que batear, fildear en los jardines, tirar a las bases, hacer carreras de home a primera. Gracias a Dios me salieron bien las cosas y me firmaron», relató emocionado el pinero, quien ha dado un tremendo salto en su carrera deportiva.

DE CHACÓN A LOS DRAGONES

Leonardo Urgellés nació en 1993 en Chacón, cerca del Presidio Modelo, en Isla de la Juventud, y estuvo rodeado por un ambiente deportivo, pues sus hermanos practicaron alguna disciplina. «Me inculcaron el amor por el béisbol, y principalmente mi madre siempre me apoyó mucho», recuerda.

Creció escuchando las historias de Luis Giraldo Casanova, su ídolo, y justo esa admiración lo inclinó a seguir sus pasos en los jardines, donde ha estado la mayor parte de su carrera. «No he dejado de jugar desde niño, poco a poco. Saliendo de los juveniles me incorporé a la Serie Nacional y estuve dos años saliendo de emergente, lo cual es muy complicado, porque no chocas con la bola todos los días.

«Pero mi principal virtud es el deseo, siempre quiero jugar. No me considero un pelotero de largo metraje ni muy llamativo, lo que me distingue son las ganas que pongo en el terreno. Una persona con deseo de hacer las cosas, la vida debe premiarlo en algún momento», asegura ahora que se encuentra a las puertas de un nuevo reto.

«Siempre he tenido mucha disposición, los entrenadores en la Isla son muy exigentes, están todo el tiempo arriba de uno y eso ha dado frutos. Así afrontaré la nueva etapa en Japón, preparándome y entregándome al máximo porque creo que los resultados no vienen del aire».

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