Jueves, 06 Abril 2017 16:00

¿Cuántos grandeligas venezolanos son?

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Por Ignacio Serrano
El Emergente
 
 
El estreno de Luis Torrens con los Padres de San Diego, esta semana, desató la lluvia de cifras con que periodistas y aficionados todavía tratan de precisar cuántos venezolanos han llegado a las Grandes Ligas.
 
 
Algunos medios informaron que Torrens es el criollo número 361. Otros precisaron que es el 360. Y podríamos soltar más guarismos.
 
Es un sinsentido eso de asignarle guarismos a cada bigleaguer. Ya no hay modo de tener un conteo definitivo. Depende del gusto de cada quien.
 
El sitio Baseball Reference recoge la ficha de todos los peloteros que han actuado en la MLB. En su cuenta, son 359. Allí no consideran los casos de Aurelio Monteagudo, nacido en Cuba, o Felipe Paulino, nacido en la República Dominicana. Pero sí suman a Josh Barfield, nacido en Barquisimeto.
 
El portal sólo suma a quienes aparecieron en al menos un juego. Pero reconoce el estatus de quienes están en la gran carpa y no han jugado, como se ve en los perfiles de Anthony Santander y Antonio Senzatela.
 
Eso se constata en los datos personales de cada jugador. En el renglón de su equipo actual dice “majors”, claramente (y añade en el caso de Santander: “10 days DL”, reivindicando algo obvio, pero no reconocido por todos en el Caribe, que se es grandeliga a partir del mismo momento en que el aludido es incluido en el roster de las Mayores, incluyendo a los lesionados).
 
Un querido colega radicado en Estados Unidos nos escribe para descartar a Barfield, sin embargo. El argumento es que nació en Venezuela “por accidente”. Muchos opinan así.
 
Otro respetado analista, cabeza de una reputada empresa de análisis y estadísticas, tercia a favor de Daniel Farquhar. Porque si bien es cierto que este lanzador vio la luz en Estados Unidos y no ha tramitado legalmente su nacionalidad, a la que tiene derecho por ser hijo de madre venezolana, ya pasó por la LVBP como criollo, por mandato del Winter Agreement, y es reserva del Lara.
 
Farquhar no es un caso único. Recordemos que el cubano Héctor Martínez también jugó como nativo en la LVBP en los años 60, gracias al mismo acuerdo invernal. Para más enredo, eso fue después de pasar por la MLB, como Monteagudo, sólo que este último sí obtuvo sus papeles, consiguió su cédula de identidad y en los años 70 vio acción en la gran carpa como venezolano. Martínez no.
 
Así que ¿cuántos son? ¿Dónde empieza y termina la injusticia de decidir quién entra y quién sale de la lista? Porque Paulino, por ejemplo, se crió en Ramo Verde y se hizo pelotero aquí, saltó al profesional con el Caracas y tiene todos sus papeles en regla, mientras que Carlos Asuaje, que fue subido en 2016, hizo su vida en Estados Unidos desde niño, aunque vio la luz en Barquisimeto, y eligió irse a Dominicana cuando quiso actuar en la pelota invernal.
 
Una última precisión: la página oficial MLB.com, al igual que Baseball Reference, otorga estatus de bigleaguers a Santander y Senzatela desde el domingo. Su debut no tiene nada que ver con su etiqueta de grandeliga, como bien lo proclama la Asociación de Peloteros, las propias Mayores y el contrato colectivo.
 
Por eso, y para completar el enredo, no olviden incluir a Rendy Espina, Luis Oliveros, Omar Poveda, Reegie Corona y José Yépez la próxima vez, porque también acumularon antigüedad, aunque nunca hayan jugado arriba.
 
Publicado en El Nacional, el jueves 6 de abril de 2017.

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